En el taller en Puerto Jimenez, Jorge Cole y Erick Ross, del Programa de Ciencia y Comunidades de MarViva, dirigieron algunas de las dinámicas con representantes del sector de pesca artesanal de cinco comunidades de la zona sur de Costa Rica. | © MarViva San José, Costa Rica.- 28/11/11.- Ciento cinco personas, entre representantes de pescadores artesanales, indígenas Ngöbes, gobierno, ONG’s, empresarios turísticos y pescadores deportivos participaron en dos talleres en la zona sur de Costa Rica para dar aportes sobre los usos de los recursos marinos y costeros, las zonas biológicas, los conflictos entre usos y contra el ambiente y, lo más importante, sus posibles soluciones.
Punta Banco y Punta Burica, sitios de estudio
La zona comprendida entre Punta Banco y Punta Burica, ubicada en el extremo sur de Costa Rica, cuenta con paisajes y ecosistemas marinos y terrestres únicos, favorecidos por su lejanía y aislamiento geográfico.
Este sitio juega un papel crucial en la preservación de especies marinas de dos áreas protegidas de Costa Rica y Panamá: la Reserva Biológica Isla del Caño y el Parque Nacional Coiba.
La región es frecuentada por indígenas de la etnia Ngöbe del territorio de Conte Burica, por pescadores artesanales, principalmente de las comunidades de Pavones, Pilón y Zancudo, por pescadores deportivos y por barcos camaroneros.
Aprender y dar
A fin de capacitarse y ofrecer sus conocimientos a favor del ordenamiento de los usos y conflictos sobre los recursos naturales, setenta usuarios del mar, de los sectores de pesca, turismo, desarrollo local y conservación, participaron en un primer taller en la escuela de Pavones.
Algunos de los temas estudiados son:
“Con la creación del Área Marina de Pesca Responsable, los barcos camaroneros fueron sacados del Golfo Dulce. Sin embargo, éstos siguen operando en la zona de Punta Banco y Burica”, señaló Enrique Méndez, pescador artesanal de Pavones.
El pescador advirtió que los “artesanales tenemos puntos de pesca, pero los barcos camaroneros en lugar de sacar más camarones están sacando pargo que es nuestro producto principal, cosa que amerita solución”.
El segundo taller se realizó en el salón comunal de Puerto Jimenez y contó con la presencia de 35 personas, representantes de cinco de las seis asociaciones de pesca artesanal del Área Marina de Pesca Responsable de Golfo Dulce y de los sectores de conservación, quienes identificaron problemas asociados a la pesca ilegal.
También se abordó la necesidad de mejorar el control y vigilancia mediante la construcción de redes de inteligencia, formadas por pescadores artesanales agremiados a la Federación Nacional de Pescadores Artesanales e instituciones como el Servicio Nacional de Guardacostas, el INCOPESCA y el Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones.Peter Aspinall, miembro de la Subcomisión Punta Banco-Burica, durante su presentación recordó la lucha contra las granjas atuneras que ha librado su comunidad. | © MarVivaRandall Viales, Gerente del Programa de Ciencias y Comunidades, manifestó que “estos talleres marcan el inicio de un proceso permanente de mejora del diálogo entre grupos locales, autoridades de gobierno y organizaciones no gubernamentales para ponernos de acuerdo sobre los problemas y sus posibles soluciones”.
“Sabemos que faltan sectores por abordar como los camaroneros y algunos del sector turismo, pero estamos satisfechos y motivados por el interés demostrado”, concluyó el representante de MarViva.
Estos talleres fueron facilitados por la Fundación MarViva, a través del proyecto que ejecuta con fondos de la Fundación CRUSA, y en coordinación con PROMAR, The Nature Conservancy, Fundación Tiskit, Fundación Keto e instancias gubernamentales.
Los resultados de este proceso se compartirán con las autoridades y comisiones encargadas del manejo de los recursos marinos y costeros favorecer la toma de decisiones que mejoren, tanto la calidad de vida de los actores locales, como la conservación de los recursos.