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Pesca responsable se fortalece en el Chocó colombiano

Los recolectores de información para el monitoreo participan activamente en los talleres de MarViva para aprender a conocer mejor el proceso que conduce a la toma y registro de información pesquera. | © MarViva / Carolina GARCÍABogotá, Colombia.- La pesca artesanal y la agricultura son la  base de la alimentación de los habitantes del municipio de Nuquí, departamento del Chocó. De esta  manera, la pesca es la fuente no solo de ingresos sino de proteína más inmediata que tienen las comunidades pero es evidente la disminución de las capturas a pesar del aumento del esfuerzo y del tiempo de los pescadores. Esto nos obliga a pensar en la necesidad de ordenar esta actividad para poder hacer un mejor aprovechamiento de este recurso pesquero.


Cuando se pregunta a cada comunidad del Golfo de Tribugá por la cantidad de pescado que saca, la especie que más capturan al mes o en las diferentes épocas del año o cuánto consumen localmente y cuánto venden, no es posible encontrar una respuesta completa pues se desconoce de lo que tenemos y cómo se podría mejorar su uso para hacerlo sostenible en el tiempo.

Para hacer el ordenamiento de actividades de pesca o la extracción de leña y piangua del manglar es fundamental que podamos saber qué se realmente tenemos, qué estamos usando, cuándo y cuánto lo usamos para pensar entre todos unas medidas cuidarlos y llegar a unos acuerdos de manejo que no pongan en riesgo la posibilidad de que siga habiendo mangle y pesca en el futuro. Si no tenemos esta información disponible sobre el estado de estos recursos, se nos disminuye la posibilidad de que haya inversión en la zona, pues no tenemos cómo demostrar la importancia de la pesca, por ejemplo, en nuestra economía y en la de nuestras comunidades en el Golfo.

Además de la información que todos hemos aportado para saber lo que tenemos y de los lineamientos y acuerdos de uso, el ordenamiento necesita que haya una autoridad o un gobierno local que sea valorado y reconocido por todos, esto es lo que se llama Gobernanza. El Incoder, la Armada y la DIMAR deben entonces ser la mano derecha y el principal punto de apoyo de las autoridades étnicas y municipales en la labor de control y en el seguimiento a la pesca artesanal e industrial. Y para lograr este apoyo es que necesitamos tener argumentos fuertes para defender y manejar nuestros recursos.

Por todo esto es que el Consejo los Riscales con el apoyo de MarViva, inició hace más de un año un proceso de monitoreo pesquero que ha tenido la participación de todas las  nueve comunidades del municipio para la toma de información en  donde cada colector lleva un registro a diario de los desembarcos. Estos datos se analizan y la información será devuelta a cada comunidad para que todos veamos, en conjunto, la importancia de contar con datos precisos y todos podamos responder a las preguntas sobre lo que hacemos, lo que tenemos y por qué lo tenemos que cuidar. El registro diario muestra lo que el pescador hizo al salir de faena, los sitios de pesca, la hora en que salió, con qué arte pescó, qué especie pescó, cómo se fue hasta el sitio de pesca, qué tamaños capturó, etc.

Este ejercicio también se está llevando a cabo entre Punta Solano y Punta Ardita en la Zona Exclusiva de Pesca Artesanal (ZEPA) declarado por el Incoder con el fin de lograr, por primera vez, una visión regional amplia y con datos e información por un período continuo de más de un año. Este es un gran logro de los Consejos Comunitarios de los tres municipios del norte chocoano: Nuquí, Bahía Solano y Juradó que llevan a cabo el mismo proceso de generación de información pesquera. Lo más importante de resaltar es que es un trabajo construido por los pescadores locales y colectores que fueron elegidos en cada comunidad y capacitados por la Fundación MarViva y recientemente por el Invemar.

Como se hizo en el norte en la franja costera de Bahía y Juradó, la información que se está generando va a dar los argumentos para la creación de una zona de pesca artesanal manejada por las comunidades Golfo de Tribugá y para diseñar estrategias y propuestas de aprovechamiento sostenibles en lo ambiental, lo social y lo económico y poder decir que nuestra pesca es más competitiva y que así podemos abrir mercados nuevos y entrar hasta en los circuitos comerciales de Buenaventura u otras ciudades del país, como una alternativa económica que mejore nuestras calidad de vida.

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