Esta semana fue lanzado en Bogotá el libro Diagnóstico de las principales pesquerías del Pacífico colombiano, editado y producido por Juan Manuel Díaz, profesor de la Universidad Nacional y director científico de la Fundación MarViva Colombia.
En la publicación se evalúan los recursos pesqueros y los sistemas de pesca en el Pacífico colombiano en los últimos cinco años, y profundiza en lo relacionado con la pesquería de piangua, camarón y atún.
Según cifras oficiales, las capturas en el mar desembarcadas en puertos colombianos ascienden anualmente a cerca de 100 mil toneladas y suministran empleo directo o indirecto a unas 37 mil personas. Se estima que el 80% de esa cifra es pescada en aguas del Pacífico colombiano.
El docente e investigador sostiene que la sobreexplotación de los recursos pesqueros tiene hoy en peligro de extinción a numerosas especies en el Pacífico colombiano, que la piangua, el atún y el pargo están bajando sus poblaciones y que para el año 2030 es incierta la obtención del estimado de consumo pesquero, calculado en 11 kg por colombiano.
En el caso del atún tan solo en el 2008 se empezaron a discriminar las capturas de esta especie.
Se calcula que en el 2010 se duplicó la cuota de su pesca asignada para el Pacífico, en comparación con la otorgada para el 2009. Una de las tres clases de este pez, llamada patudo, está en sobreexplotación, y es poco probable que con los actuales niveles de pesca, las poblaciones de las otras dos (aleta amarilla y barrilete) se mantengan en niveles sostenibles.
Sucede igual con dos especies de pargo y con el camarón de aguas poco profundas.
Las poblaciones de piangua han bajado, al igual que las tallas. La especie está en condición de vulnerabilidad y entró al "libro rojo" de invertebrados marinos.
Según Díaz, se requiere diseñar e implementar medidas como vedas y cuotas que garanticen el aporte de pescado a la mesa de los colombianos. "Aunque es un recurso renovable, no es infinito.
Por eso es urgente la adopción de normas y estrategias que garanticen la seguridad alimentaria", aseguró durante el lanzamiento de la publicación.
La situación del país es parte del problema mundial.
Según la ONU, el 80 por ciento de los peces del planeta están agotados. En los cuatro continentes crece el repudio por el brutal saqueo que monopolios pesqueros de las grandes potencias realizan de los recursos de los océanos. En Colombia no existe control alguno frente a barcos con banderas extranjeras que extraen pescado en grandes cantidades.
Y el problema no es sólo de los océanos.
Ante la mirada pasiva de las autoridades regionales, en el río Atrato han desaparecido o están en vía de extinción especies como la boquiancha, el sábalo, el tabuche, la doncella, el barbudo, el charre, la sardina pecho con pecho, el rojizo, la mojarra negra.
Sin control, sin planificación, sin asistencia estatal, supervivimos a duras penas observando el doloroso espectáculo de la destrucción de los recursos naturales.