Bogotá. (El Tiempo). Los días parecen contados para la pesca en el Pacífico colombiano. Es la conclusión que deja el panorama de esta actividad en Colombia, revelado por el 'Diagnóstico de las principales pesquerías del Pacífico'.
En el Pacífico colombiano, MarViva lleva adelante un proceso de definición de acuerdos de manejo de los manglares para fortalecer a los habitantes en cuanto al conocimiento tradicional de sus recursos y el uso artesanal de los mismos.
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Consciente de la importancia de controlar los niveles de extracción de los recursos naturales disponibles en los manglares, MarViva se ha dado a la tarea de buscar un equilibrio entre la conservación y el uso tradicional que se le ha dado a estos ecosistemas claves.
El caldero.
Todavía me acuerdo de la llegada de Wok a la escena gastronómica de Bogotá, que no era tan rica ni tan variada como la de hoy, pero que, eso sí, ya empezaba a apuntarles a unos precios desproporcionados. La llamada cocina tailandesa -apellido con el que se denominó a casi todo lo que fuera oriental y no perteneciera al ámbito de lo chino o lo japonés que se conocía entonces- había hecho una tímida aparición yganaba adeptos. Pero era un privilegio reservado para unos cuantos, debido a sus altos precios. Hasta que llegó Wok, y la gente se volcó para agradecer semejante gesto de democratización de los placeres gastronómicos.
Esta semana fue lanzado en Bogotá el libro Diagnóstico de las principales pesquerías del Pacífico colombiano, editado y producido por Juan Manuel Díaz, profesor de la Universidad Nacional y director científico de la Fundación MarViva Colombia.
En la publicación se evalúan los recursos pesqueros y los sistemas de pesca en el Pacífico colombiano en los últimos cinco años, y profundiza en lo relacionado con la pesquería de piangua, camarón y atún.