La Directora Nacional de MarViva, Zuleika Pinzón, destacó que se espera la sostenibilidad de actividades como la pesca y la conservación de los espacios marinos. | © MarViva / Magdalena VELÁZQUEZ.Ciudad de Panamá. 25/01/12. Con el fin de hacer un llamado que busca desincentivar en Panamá el consumo de recién nacidos y juveniles de tiburones es que la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá, el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI), el Centro Regional Universitario de Veraguas-CRUV de la Universidad de Panamá, pescadores artesanales de la provincia de Chiriquí y la Fundación MarViva, se unen para como un paso importante orientado a garantizar la salud de los mares.
El anuncio fue dado durante el lanzamiento de una de las piezas de comunicación en la que se adopta la figura emblemática del tiburón martillo (Sphyrna lewini), invitando al consumo responsable de los productos pesqueros. De igual forma, se busca incidir en la adopción, a corto plazo, de medidas más efectivas diseñadas conjuntamente por los sectores pesquero, gobierno, investigación y otros actores clave.
El consumo de especies en su estado juvenil, es decir, que aún no han llegado a su edad y tamaño de maduración y, por ende, no se han podido reproducir, va mermando poco a poco la capacidad natural de las mismas para asegurar su descendencia. Esto pone en riesgo la sostenibilidad de los recursos costero marinos, que representan una fuente importante de proteína para la población panameña y mundial en general.
El administrador General de la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP), Giovanni Lauri manifestó que estudios realizados por la entidad que dirige, demuestran un claro indicio de que las poblaciones de tiburones se encuentran en un drástico descenso, lo que fuerza a los pescadores a aumentar sus esfuerzos al momento que salen en busca del recurso, obteniendo más perdidas que ganancia.
“Nuestra entidad se encuentra trabajando en una normativa con el objeto de aumentar el recurso tiburón, mediante su protección y aprovechamiento sostenible para garantizar la pesca industrial y la artesanal a largo plazo”, dijo el Lauri.
El biólogo pesquero, Ángel Javier Vega, profesor de la Universidad de Panamá (Centro Regional Universitario de Veraguas), cuyos estudios han contribuido a la elaboración de la pieza educativa que hoy se presenta, se manifestó sobre lo importante que resulta el estar informado sobre lo que consumimos y de esta forma asegurarnos de proteger especies en peligro o vulnerables, como las del tiburón martillo.
“Como depredador tope, el tiburón es una pieza vital en la cadena alimenticia marina. Los tiburones contribuyen a mantener estables las poblaciones de determinadas especies, que si llegaran a sobrepoblar los mares, causarían un desequilibro tremendo en el ecosistema. Ello significaría para la especie humana: menos alimento, menos lugares de esparcimiento y mares poco saludables, que de ninguna forma ayudarían a mantener un estilo de vida con la calidad que todos merecen”, aseguró el profesor Vega.
Representantes de la mesa principal durante el lanzamiento de la pieza educativa “Protejamos a los tiburones martillos”. | ©MarViva / Magdalena VELÁZQUEZEn tanto, la Directora Nacional de la Fundación MarViva, Zuleika Pinzón, manifestó su preocupación por el elevado consumo de juveniles de tiburones, entre ellos el tiburón martillo, ya que este grupo de peces ha sido identificado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO; por sus siglas en inglés) como especies con “baja productividad”, a las que sus características biológicas no le permite recuperarse rápidamente de amenazas e impactos, tales como la sobrepesca, la contaminación, así como la degradación y pérdida de sus hábitats de vida esenciales.
“Los que tienen responsabilidades en los procesos de toma de decisiones, deben diseñar y aprobar políticas públicas dirigidas a la sostenibilidad de las poblaciones de tiburones y de esta forma contribuir con el balance necesario para mantener mares saludables. Estas iniciativas se deben tomar en espacios de concertación que permitan la participación de todas las partes interesadas, de manera que entre pescadores, científicos, representantes de los consumidores y otros actores clave se alcancen consensos y metas comunes para la conservación de la especie y, eventualmente, tener garantías de lo que podría ser su aprovechamiento sostenible”, indicó la Ing. Pinzón.
Apelamos a los consumidores a preferir otras especies de peces, en lugar del tiburón, como lo son el dorado, la corvina, el robalo, cherna, entre otras, eso sí, siempre verificando que no estemos consumiéndolas en sus estadíos juveniles, para permitir su reproducción. Así mismo, exhortamos a los comercios que ofrecen productos pesqueros (mercados, supermercados, restaurantes, etc.) a que promuevan prácticas responsables e incentiven al pescador a desarrollar una actividad de pesca responsable.
Los auspiciadores de esta iniciativa concluyen reiterando que la participación de todos los sectores, incluyendo al consumidor, es fundamental para lograr la ordenación de las pesquerías y la salud de nuestros mares.