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Desarrollo de los planes de manejo de los manglares del Golfo de Tribugá, Colombia

El conocimiento del manglar es fundamental para poder establecer los planes de manejo y las áreas a conservar. | © MarViva / Juan Manuel DÍAZBogotá, Colombia.- En el plan de Etnodesarrollo del Consejo Comunitario Los Riscales, máxima autoridad étnica y cultural del norte chocoano, el manejo de los recursos es una prioridad y MarViva se compromete con la formulación participativa de los planes de manejo para la conservación y uso de este recurso tan importante para quienes habitan el territorio Pacífico colombiano.


Los habitantes de Nuquí han vivido hace décadas de los manglares del Golfo de Tribugá. El ecosistema de manglar y sus recursos asociados como la leña, la piangua, el cangrejo, la jaiba,  los peces y los animales de cacería, han sido parte fundamental de la vida de los habitantes afrocolombianos del Pacífico. La madera para la construcción de vivienda, la leña para cocinar, los recursos para la alimentación, el transporte por los esteros  y la generación de ingresos, se suman a los servicios que ofrece el manglar además de ser barrera protectora contra el oleaje, control de la erosión costera, criadero de peces y otros animales, entre  otros beneficios directos de este rico y valioso ecosistema.

Durante años la población de Nuquí ha mantenido una relación de control y respeto hacia el manglar expresada a través de las formas tradicionales de uso y aprovechamiento para mantener lo que existe hoy en el Golfo. A pesar de la extracción masiva de corteza en los años 50 y 60 y del negocio maderero de algunos foráneos durante los 70, el manglar mantuvo su capacidad de regeneración y, en su mayoría, logró sobrevivir a estos embates.

Sin embargo, estas amenazas aún persisten junto con la posibilidad de que venga un auge extractivo por un aumento poblacional acelerado y un desarrollo urbano creciente motivado por la construcción de la vía al mar o del renombrado puerto de Tribugá.

Para ello, el Consejo Los Riscales cuenta desde el 2007 con el Plan de Etnodesarrollo, en el que el ordenamiento territorial queda establecido para definir, de manera participativa, dónde se puede o no desarrollar una determinada actividad, dónde se debe recuperar, dónde conservar y dónde se puede permitir el aprovechamiento para la agricultura, para la  cacería, para la pesca, entre otras actividades humanas que se desarrollan en el territorio.

Una de estas zonas a cargo de la comunidad es el manglar, este bosque inundable que  crece en las desembocaduras de todos los ríos de la costa y que llega a tener las máximas extensiones en las ensenadas como Tribugá o esteros cerca  a la orilla.

De la misma manera como el Plan de Etnodesarrollo organiza el uso del territorio, el plan de manejo de los manglares organiza el aprovechamiento y uso a partir de unos criterios y lineamientos definidos por y con las comunidades usuarias del mangla que permiten el uso sostenible actual y la conservación de este recurso para las generaciones venideras.

Para ordenar el territorio hay que conocerlo y valorarlo porque, si en un momento dado, la comunidad se ve obligada a afectar parte del recurso de manglar para uso y beneficio propio o por alguna obra o proyecto, debe tener los suficientes argumentos sociales, ambientales, económicos y culturales que les permitan negociar las medidas de mitigación o de compensación por el impacto y afectación de dicha obra. Es, sin duda, una valiosa herramienta de planificación del uso del manglar.

Consientes de la urgencia y necesidad de implementar el Plan, en el año 2008, el Consejo los Riscales gestionó los primeros recursos ante el Ministerio de Medio Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial (MAVDT) con el fin realizar la zonificación de los manglares de Jurubirá, Tribugá, Nuquí y Panguí. La razón de concentrar el esfuerzo en estas cuatro (4) comunidades en ese entonces,  fue la existencia de una clara amenaza por los trabajos y el trazado de la vía al Mar.

Los mapas del Estudio de Impacto Ambiental (EIA) del proyecto, mostraban cómo Jurubirá y Panguí serían fuentes de materiales, mientras que Tribugá y Nuquí estarían bajo el trazado directo de la vía proyectada. Este primer estudio contó además con el apoyo del Fondo Patrimonio Natural para la elaboración de la cartografía base.

Con este mapa de zonificación preliminar de estos ecosistemas en el 2009 Riscales inició el proceso de elaboración participativa de los respectivos planes de manejo, proceso que para marzo de 2011 ya cuenta con avances y productos muy importantes como: 1) delimitación espacial de las áreas del manglar en zonas de preservación, de recuperación y de uso sostenible, 2) cálculo exacto de la extensión de cada categoría, 3) lineamientos o normas y acciones para el manejo propuestos por las comunidades participantes, y 4) primera identificación de posibles alternativas productivas como compensación al esfuerzo de conservación propuesto por los usuarios del manglar.

Este gran esfuerzo liderado y gestionado por el Consejo Los Riscales y su equipo, ha contado hasta hoy con el apoyo y la participación de la Fundación MarViva, del Fondo Mundial para la Naturaleza – WWF-, la Corporación para el Desarrollo Sostenible del Chocó (Codechocó), Ministerio de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial,  el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras  José Benito Vives De Andréis (Invemar), Conservación Internacional  (CI) y el Parque Nacional Natural Utría.  En la actualidad, este proceso se verá fortalecido con el apoyo de USAID y el Fondo Patrimonio Natural.

En esta etapa que inicia, se hará el proceso de devolución de resultados del trabajo adelantado hasta ahora por estas cuatro comunidades y la divulgación al resto de las comunidades y habitantes de la costa norte del Golfo de Tribugá a fin de que el municipio conozca las propuestas consignadas en el Plan de Manejo. Cada comunidad deberá conocer, entender y defender los lineamientos y condiciones que la comunidad dueña de su manglar ha establecido, y los acuerdos a los que deben llegar para lograr el uso y aprovechamiento de su manglar.

Para finales del año 2011, el municipio de Nuquí y su territorio colectivo contarán con planes de manejo implementados y monitoreados por las formas de gobierno y autoridad locales que ellos mismos definan, todo ello, incorporado al Esquema de Ordenamiento Territorial (EOT) de la región y a la luz de su Plan de Etnodesarrollo.

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