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Veda pesquera: una herramienta de control que no funciona

Costa Rica Mayo 24, 2018
Tomado de: CrHoy
Autor: Manuel Sancho
  • CONTRALORÍA HA SEÑALADO QUE SE APLICAN SIN CONSIDERAR CRITERIOS CIENTÍFICO TÉCNICOS 
  • INCOPESCA SIGUE DEFENDIENDO EL USO DE LAS VEDAS, A PESAR DE QUE SUS PROPIOS INFORMES SEÑALARON QUE NO SIRVE

El ser humano ha actuado como si los recursos naturales fueran inacabables y el efecto es palpable, en el mundo y en nuestro país. Según un estudio del 2010 del proyecto mundial Sea Around Us, globalmente se subreporta el 30% de las pesquerías, es decir se extrajeron 32 millones de toneladas de peces sin reportar.

Cada vez el humano ha sido más depredador. En el 2016, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) resaltó en El estado mundial de la pesca y la acuicultura, que de todas las poblaciones pesquerasevaluadas en 2013, más de la tercera parte estaban sobreexplotadas. La crisis se replica en todo el mundo.

Aunque Costa Rica tiene datos insuficientes, todos los estudios – académicos y oficiales – concluyen lo mismo: hay una notable disminución de las especies de interés comercial y las poblaciones en el Golfo de Nicoya están sobreexplotadas. Ante el impacto y la necesidad de permitir a la fauna marina recuperarse, el gobierno optó por una herramienta: las vedas pesqueras.

Mal diseñadas y sin evaluación

Se comenzaron a ejecutar en 1985, con apenas 2 evaluaciones posteriores. En el 2009 tras estudiar el caso, el propio Instituto Costarricense de Pesca y Acuicultura (Incopesca) señaló que la veda no tenía grandes efectos pues era irrespetada por decenas de pescadores.

“En las 3 comunidades visitadas para este informe, el 100% de las embarcaciones muestreadas tenían artes ilegales, mientras que las embarcaciones que estaban sin pescar también tenían artes ilegales. Lo mismo ocurre en la mayoría de comunidades pesqueras del Golfo de Nicoya”, señaló la Evaluación de los Recursos Pesqueros Post-Veda 2009 en el Interior del Golfo De Nicoya hecho por Incopesca.

En el 2012 y en el 2014, luego de sendas auditorías, la Contraloría General de la República cuestionó la definición y aplicación de las vedas, porque no se incorporaron factores técnicos-científicos.

Para dictar una veda se debe tomar en cuenta el recurso pesquero objeto de la regulación, proyección de zonas de reproducción, reclutamiento o alimentación; así como la protección de los periodos de reproducción en que una o varias especies alcancen los mayores picos de reproducción. Las vedas no tienen esos fundamentos. Además se consultó a los mismos pescadores y no se protegió una zona clave del Golfo.

“No sirven”

La veda en el Golfo de Nicoya está a punto de empezar. (Manuel Sancho/CRH)

Jorge Jiménez, director de Fundación MarViva, fue enfático en que las vedas pesqueras han sido un fracaso, aunque sea una gran herramienta. Se centró en que no funcionan porque están mal diseñadas y por no abarcar las zonas ni épocas adecuadas; pero sobretodo porque no hay control y vigilancia.

El Servicio Nacional de Guardacostas debe cumplir esa función, pero no da abasto e Incopesca no tiene poder de policía. Jiménez gregó que el Incopesca otorga licencias sin análisis técnico, a la libre y prácticamente a toda solicitud para explotar cualquier recurso. Todo junto no permite la recuperación del recurso pesquero.

Gustavo Meneses, presidente de Incopesca de 2010 a 2014, defendió las acciones del Gobierno para lograr un manejo sostenible. Aunque se advirtió del nulo efecto de las vedas, el sacerdote a quien Luis Guillermo Solís confió las riendas de la entidad rectora de pesca justificó que la Comisión Científico Técnica pidió la veda.

Meneses señaló que se coordina con el IMAS (quien da subsidio a los pescadores) y Guardacostas. “La veda debe mantenerse“, reiteró. Fue hasta el 2015 cuando la veda se estableció en el tiempo de reproducción recomendado. Pero aún no hay estudios para determinar una veda diferenciada. Estarían en el 2018.

Política asistencialista sin transformaciones

Pero la veda no es solo prohibición en el mar. El Instituto Mixto de Ayuda Social (IMAS) destina miles de millones de colones, como subsidios para los pescadoresque deben cesar su actividad. Del 2002 al 2017 se atendió en promedio anual a 1.805 personas.

En el proceso el Incopesca debe acreditar ante el IMAS a los pescadores afectadospor la veda y ayudantes si corresponde. El IMAS luego aplica la Ficha de Información Social, determina que no tiene otros ingresos y le califica en un grupo de pobreza, para asignar el beneficio.

Yariela Quirós, Enlace Nacional de Veda del IMAS, enfatizó que se debe ampliar la coordinación interinstitucional. Destacó que se hacen esfuerzos en vincular a las poblaciones a otros programas, para aumentar el apoyo. Aunque no calificó si las vedas sirven o no, admitió que el país debe buscar alternativas sostenibles y de mayor impacto, para tener una política menos asistencialista y más promocional.

“No debemos atender la veda todos los años bajo un esquema de asistencia social. Es prever lo que tenemos que hacer a futuro, para que sea algo promocional”, aseguró Quirós.

Jorge Jiménez cuestionó que los recursos deberían utilizarse en generar otras alternativas productivas y económicas para el sector pesquero. “Ya no da más el mar. El mar no puede soportar una población que en 1950 era de unos pocos cientos de pescadores, y que en el 2018 es de ¿nadie sabe? 6 mil a 12 mil pescadores en nuestras costas”, dijo.

El recurso es finito y las acciones no son suficiente para permitir su recuperación.

 

 

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